La importancia de un buen riego

Sistemas de riego más comunes y consejos

Cuando decidimos poner en marcha un jardín, a menudo nos encontramos con el problema de que no sabemos cómo regar las plantas.  El trabajo de riego a mano garantiza que llegue el agua a todas partes, sin embargo, es una tarea engorrosa en el caso de grandes superficies verdes.

Los sistemas mecánicos son mucho más cómodos, aunque tendremos que estudiar la ubicación de los picos de riego, para que no queden plantas sin agua. También tenemos que tener en cuenta que cada árbol, arbusto y flor necesita una cantidad específica de agua, que también varía dependiendo de la época del año, de la composición del suelo y de las condiciones del clima.

Aspersión, regadera y goteo

Uno de los métodos de riego mecánico más utilizado es el de aspersión. Es el sistema más habitual para cuidar el césped. La distribución de agua se hace mediante aspersores: estos pequeños aparatos riegan mediante chorros, que suelen suministrar el agua de manera radial. Además, la aspersión dispone de la ventaja de que humedece mucho el ambiente, lo que favorece la transpiración de las plantas.

El problema de los aspersores es que gastan mucha agua y en un pequeño jardín no son muy rentables. Empapan de agua todas las plantas, y muchas de ellas pueden no necesitar tanta cantidad. El césped es el que mejor aprovecha la aspersión.

El sistema de riego por goteo suele ser bastante caro, aunque es muy cómodo y ahorra mucha agua. Al funcionar con temporizador, el riego se realiza sin necesidad de vigilancia y utilizando sólo el líquido estrictamente necesario. Con esta fórmula se riega con poca frecuencia (dos veces a la semana durante una o dos horas), pero con efectividad.

Consejos de riego

El mejor momento para regar es en las primeras horas de la mañana, aunque la opinión más extendida considera que durante el verano es mejor regar por la tarde casi al anochecer.

Esta opción no es errónea, pero durante la noche el agua no se utiliza y permanece sin ser absorbida hasta las primeras horas del día.

Si disponemos de sistemas de riego automáticos, la mejor solución es ponerlos en marcha antes de que amanezca, para que durante las primeras horas de la mañana las plantas vayan bebiendo poco a poco. Siempre tenemos que tener en cuenta que no siempre un riego frecuente y programado es lo que necesitan las plantas.

Conocer la calidad del suelo puede darnos pistas inequívocas del riego más adecuado para el jardín. Los suelos arenosos retienen menos agua que los de arcilla, así que necesitarán mayor frecuencia de riego. Como es obvio, el calor y el viento seca las plantas, por lo que requieren más agua, al igual que las plantas grandes tienen mayores necesidades que las pequeñas o las que acaban de germinar.

Vía plantas.facilisimo.com

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